Efectos en la salud

El plomo es un elemento que no cumple ninguna función vital en el organismo humano y que resulta tóxico incluso en pequeñas dosis.

 

A elevados niveles de exposición, el plomo puede causar intoxicación aguda y crónica, aunque la primera es más frecuente en niños que en adultos. Los signos y síntomas de la intoxicación aguda por este metal pueden derivarse de la exposición masiva a corto plazo y de la absorción de plomo a largo plazo. La anorexia, dispesia y el estreñimiento se presentan inicialmente, seguidos por cólicos caracterizados por un dolor abdominal difuso. La piel por lo general palidece, el pulso se vuelve lento y la presión sanguínea puede elevarse, lo que refleja la contracción espasmódica del músculo liso.

 

En los niños, el efecto más severo del plomo sobre el sistema nervioso central es la encefalopatía. En los casos de intoxicación aguda, la encefalopatía puede diagnosticarse con los siguientes síntomas: coma, convulsiones, alteraciones del comportamiento, apatía, falta de coordinación, vómito, alteración de la conciencia y pérdida de habilidades recientemente adquiridas.

 

 

 

 

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